Araoz y Belaunde
11 ene
Hace cinco años, El entonces Presidente Toledo invitó a Rafael Belaunde, a ser candidato presidencial de Perú Posible. Belaunde organizó su campaña, la comunión fue afable y las encuestas empezaban a correr pendiente arriba.
Pero Belaunde, que no transige con la incorrección, reclamó a La Chakana por la presencia de varios cuestionables en la lista parlamentaria por consolidar. Algunos especímenes peores que el comepollo y la tragaluz querían reelegirse y seguir rentando (y rico) de la política. Pero Perú Posible es Perú Posible, un partido al fin y al cabo, un partido en el que el espíritu de cuerpo y los compadrazgos mandan.
Mientras algunos con harto forro presionaban, seguramente, para quitar a Belaunde del medio (le podía llegar a hacer sombra a Lourdes), Toledo se espantaba de ver en el timonel del barco a un capitán acerado, que no transaba un ápice con los voraces del presupuesto público. Toledo, quizás, oía voces que lo perforaban, que lo culpaban de una eventual derrota de una “derecha” que debía salir campante frente al humalismo apocalíptico.
Toledo no movió sus fichas, apostó por un Congreso igual al que maltrató con sus cuatro “impresentables” y no dio pie a tierra. Belaunde, desde luego, paró la nave y se bajó. La consecuencia ganó por puesta de mano.
¿Y por qué hago estas reminiscencias? Porque retratan un paisaje similar al de hoy. Meche Araoz puja para que Del Castillo sea excluido de la lid y Del Castillo hace fuerzas. La diferencia es que a los apristas más parece interesarles tener un candidato presidencial que sirva de ferrocarril al Congreso, que fajarse por un viejo líder, que en desgracia vale menos que un pan.
Lo curioso es que en este caso, Del Castillo es el cordero pascual, el único entre varios “sospechosos” que paga por su imagen empañada ¿Ya olvidaron Cofopri? ¿No hay más casos que quebraron la imagen del Apra? ¿No deberían sumarse varios a Del Castillo?
Como a los apristas les interesa sobremanera preservar su bancada, aunque sea a un 50%, lo más probable es que chanquen a Del Castillo y opten por Araoz. Una historia similar, dos destinos diferentes.


